No busque talento
Cultive el coraje necesario para abrigar sueños ambiciosos y cautivantes conjuntamente con los miembros de su organización; la disciplina para realizarlos; y la perseverancia para practicar aquellas habilidades que sus sueños demandan. Lo más importante de todo: exíjase obsesivamente en el desarrollo de sus habilidades - en modo que su nivel de perfomance crezca continuamente - y espere lo mismo de quienes trabajan con Usted. Pero no busque talento entre los miembros de su organización, ya que, en cualquier población humana, el talento abunda, no es escaso.
Estas y otras sorprendentes conclusiones se desprenden de la epigenética, una nueva ciencia cuyos hallazgos empíricos sugieren que el conjunto de características que comúnmente llamamos “talento” e “inteligencia”, no descienden directamente de nuestros genes (ni, por lo tanto, se heredan), ni podemos concebirlos como si fueran “regalos” con los cuales venimos al mundo – o sin los cuales desafortunadamente nacimos. En la realidad, sugieren los epigenecistas, nuestros genes no determinan ni producen nada. Simplemente interactúan en modo complejo con el ambiente y es el producto de esta interacción la que desarrolla nuestros talentos e inteligencia a niveles extraordinarios - o ínfimos. No solamente los genomas sino también los marcadores externos de los mismos – llamados ‘epigenomas’ – pueden introducir mutaciones genéticas heredables. Sin embargo, éstos últimos pueden cambiar rápidamente como resultado de nuestro comportamiento y/o estilo de vida, y no requieren, como los genomas, de millones de años de evolución para mutar. Así pues, el descubrimiento más asombroso de los epigenecistas hasta la fecha es que cada uno de nosotros podemos provocar deliberada y conscientemente un amplio rango de transformaciones genéticas significativas en el espacio de nuestras vidas. Y pasarlas a nuestros descendientes.
Los hallazgos de la epigénesis están transformando rápida y radicalmente nuestras nociones más básicas y radicadas acerca de la inteligencia y el talento humanos. Inteligencia y talento son en realidad procesos de desarrollo a lo largo de nuestras vidas, que no regalos de la naturaleza. Y mucho menos regalos genéticos. Medir la inteligencia – o el talento – no es como medir la longitud de una mesa. Es más como seguir el peso de un bebé de cinco meses a lo largo de su vida, hasta la adultez y ancianidad.
¿Tiene un límite el desarrollo de mi talento o mi inteligencia? Es posible que sí, pero éste es desconocido. En la realidad, experimentos epigenéticos demuestran, por ejemplo, que cualquier ser humano promedio puede incrementar rápidamente su capacidad de memoria y/o raciocinio con simples ejercicios y entrenamiento continuo. Aquellos alrededor de quien así mejora su cociente intelectual suelen describir a estas personas como “genios”. Y se sorprenden cuando ellos mismos obtienen los mismos niveles de proficiencia “geniales” a través de un entrenamiento similar. Asimismo, la evidencia empírica de los últimos trescientos años demuestra que piezas musicales como las variaciones en violín de Paganini eran consideradas tan difíciles de tocar que, durante el siglo XIX e inicios del XX eran poquísimos aquellos virtuosos capaces de interpretarlas en público. Sin embargo, hoy en día son muchísimos mas los violinistas que pueden tocar este tipo de piezas con destreza. Los estudios epigenéticos explican que este tipo de resultado no es producto de la evolución del talento sino de mejoras en los métodos de entrenamiento musical los cuales inducen modificaciones genómicas y caracteriales positivas en los estudiantes de música. De este modo, autores en el campo de la epigenética han reinterpretado tanto las biografías de genios clásicos como de numerosos talentos deportivos de toda época, demostrando que no han sido los dones genéticos sino un excepcional proceso de desarrollo de la inteligencia y el talento lo que verdaderamente hizo posible la asombrosa producción intelectual o la destreza de un Leonardo, un Mozart o un Michael Jordan.
Ni el talento ni la inteligencia son, pues, escasos. Lo que hace falta es coraje para dar rienda suelta a nuestra imaginación, y perseverancia y disciplina para llevar a cabo – gradual e inexorablemente – nuestros sueños.
Piero Morosini, PhD
Lima, 2 de febrero de 2012
Copyright© 2012 Piero Morosini
Piero Morosini es Director de CENTRUM Estrategia, Liderazgo e Innovación, así como autor, conferencista y consultor de reconocido prestigio internacional. Piero obtuvo un PhD, un MBA y un M.A. en la Wharton School de la Universidad de Pensilvania, en Filadelfia. La edición en español de su último libro: “Las Siete Llaves de la Imaginación”, está a la venta en CENTRUM Católica y en las librerías CRISOL.



