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El Popular amplía capital hasta 2.500 millones para evitar al Estado

El País (sección economía) - Lun, 30/09/2013 - 17:00

A grandes males, grandes remedios. Tras una larga reunión del Consejo de Administración y de la comisión ejecutiva del Banco Popular, la quinta entidad financiera, el banco decidió ayer aprobar una ampliación de capital de hasta 2.500 millones. El montante exacto se decidirá pronto tras sondear el apetito del mercado, pero se quiere tomar una medida que despeje todas las dudas sobre el futuro. El banco ha contratado a Deutsche Bank como uno de los principales bancos de inversión del sindicato de aseguradores de la ampliación, aunque cuentan con otros 13 para buscar nuevos inversores. El banco presidido por Ángel Ron debe hacer frente a un déficit de capital de 3.223 millones que determinó la consultora Oliver Wyman, tras analizar el impacto que tendría en la entidad en una hipotética depresión económica entre 2012 y 2014.

Si el Popular, que tiene 86 años de historia, no lograra capital privado antes de diciembre, el Estado se lo inyectaría. Esto es lo quieren evitar a toda costa. El Consejo aprobó ayer una declaración del mantenimiento de la independencia de la entidad como principal objetivo. No obstante, si el Popular consiguiera unos 1.100 millones de capital privado, bajaría su presión porque tendría hasta junio de 2013 para lograr los 2.223 millones que le faltarían. A la vez, la entidad estudia la venta de activos, tanto de negocios como de inmuebles, aunque es consciente de que en este momento es muy difícil obtener liquidez por esta vía.

El Popular estudia presentar las nuevas acciones con un descuento de entre el 40% y el 60% sobre la cotización actual. Las últimas ampliaciones, como la del Banco Sabadell, han tenido rebajas superiores al 50%. El viernes pasado los títulos de la entidad cerraron a 1,7 euros. La acción acumula ya un descenso del 50% en lo que va de año. El dividendo también sufrirá la apurada situación de la entidad. Según fuentes del mercado, el Popular cancelará los repartos de dividendo pendientes que correspondan al ejercicio 2012. No obstante, la seguridad del equipo gestor es absoluta en la generación de beneficios que tiene la entidad, por lo que creen que tras esta ampliación, en próximos ejercicios podrán devolver a los accionistas el exceso de capital. La entidad cree que Oliver ha sido más severo en sus proyecciones que el consenso de los analistas.

La ampliación de capital fue bien acogida por el consejo, en donde está representado alrededor del 40% del capital de banco. Entre los accionistas destacan Allianz, los franceses de Credit Mutuel, la Fundación Pedro Barrie de la Maza y la Sindicatura de Accionistas, compuesta por un grupo de ejecutivos de la entidad, que agrupa al 14% de las acciones. Aún no hay una respuesta concreta sobre qué parte de la ampliación será suscrita por los consejeros accionistas, pero se espera un fuerte respaldo, en coherencia con su determinación de seguir siendo independientes. Su respuesta será clave para animar al mercado. Los accionistas que no acudan verán diluida su participación hasta el 50% o más.

Brasil condona 900 millones de dólares en deuda africana

Entre los 12 países que se beneficiarán están Tanzania, Zambia y República del Congo

Brasil condona 900 millones de dólares en deuda africana

El País (sección economía) - 2 horas 46 mins ago

El Gobierno brasileño ha anunciado este sábado la cancelación de casi 900 millones de dólares en deuda externa de países africanos en el marco de un plan para aumentar la financiación del continente.

"Casi toda es cancelación", ha señalado un portavoz de la Presidencia brasileña, Thomas Traumann, en declaraciones desde Addis Abeba, la capital de Etiopía, donde se celebran este sábado los actos por el 50º aniversario de la fundación de la Unión Africana.

Traumann ha señalado que será la presidenta, Dilma Rousseff, quien anunciará la creación de una nueva agencia de desarrollo y confirmará la cancelación de esta deuda externa africana con Brasil. La legislación brasileña impide la concesión de créditos y ayuda financiera a países con deudas importantes. La nueva ayuda brasileña se destinará principalmente a infraestructuras, agricultura y programas sociales, según Traumann.

Entre los 12 países que se beneficiarán de la medida está Tanzania, que debe a Brasil 237 millones de dólares, Zambia o la República del Congo, todos ellos con importantes recursos naturales como gas, petróleo o cobre. Esta deuda procede sobre todo de los años setenta y ya había sido renegociada.

"Brasil tienen el conocimiento de lo que llamamos 'tropicalizar' los cultivos europeos. Tenemos la tecnología. La idea es buscar un modo de transferir esa tecnología de Brasil a los países africanos", ha explicado Traumann. Los países del bloque BRIC (Brasil, China, India y Rusia) son los principales inversores en África.

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“No se ha rescatado a los banqueros, sino a los depositantes”

El País (sección economía) - 3 horas 47 mins ago

José Ignacio Goirigolzarri (Bilbao, 1954) ocupa el mismo despacho que sus antecesores Miguel Blesa y Rodrigo Rato, ambos ahora imputados. Es acristalado y sobrevuela Madrid, desde una torre inclinada. Habla tranquilo, seguro de lo que dice y con un tono de humildad. Está más de dos horas sin una llamada, sin una interrupción. Un año después de la segunda mayor quiebra bancaria europea, este gestor no oculta su orgullo de que Bankia sea “un banco fuerte, que ahora necesita ser rentable”, tras una inyección de 22.424 millones por el Estado.

Asegura que no se arrepiente de haber aceptado el reto de reflotar Bankia y repite machaconamente que los que dirigen la entidad “solo son gestores con la misión de que el accionista, el Estado, recupere el máximo posible de su inversión”. No le gusta hablar mal de sus antecesores, pero no esconde que los culpables de esta crisis “son los gestores de las entidades que ya no existen”.

Pregunta. ¿Qué balance hace del primer año en Bankia?

Respuesta. Cuando llegué, por no tener, este banco no tenía ni cuentas auditadas. Ahora, tras un gran esfuerzo de todos los que integramos Bankia, tiene un plan de transformación aprobado por Europa, un proceso de capitalización que acaba la semana que viene, un balance potente y un cambio de gobierno corporativo muy fuerte. El reto es convertir el banco sólido que tenemos en rentable. Si hace un año me hubieran dicho que íbamos a estar donde ahora hemos llegado, hubiera firmado, pero el partido acaba de empezar y nos queda un camino que sabemos que es largo y difícil.

P. ¿Necesitará más capital?

R. No, está descartado. Estamos generando capital orgánicamente con nuestro negocio gracias a los ingresos y a la reducción de activos de riesgo. Tenemos una posición muy fuerte de capital y debemos generar beneficio para poder dar dividendos.

P. Pero generar beneficios es más difícil en este entorno…

R. Mantenemos los objetivos de ganar este año 800 millones y 1.200 millones para fin de 2015. El entorno es complejo, pero Bankia tiene un plan de ingresos constantes hasta 2015 y una fuerte reducción de gastos.

P. Las preferentes han dejado grandes heridas en los clientes.

R. Eso es verdad, pero la quita es una exigencia de Europa. El arbitraje va a ser muy positivo. Está claro que muchos clientes están decepcionados y lo tenemos en cuenta. Sin el problema de las preferentes y subordinadas, el plan de recuperación de Bankia sería más fácil, porque se evitaría este daño comercial.

P. ¿Ha afectado a los depósitos?

R. Sin ninguna duda.

P. ¿Volverá Bankia a vender productos parecidos?

R. Nuestros principios son la transparencia, la cercanía al cliente y la integridad en la gestión, y no nos los vamos a saltar.

P. Novagalicia pidió perdón por la venta de preferentes. ¿Se lo ha planteado Bankia?

R. Hicimos una campaña de publicidad admitiendo errores. Lo que teníamos que decir ya lo hemos dicho.

P. Pero no pidieron disculpas…

R. Se admitían errores.

P. ¿Eso es todo?

R. Es la terminología que cada uno le quiera dar a las cosas. La admisión de errores por parte de una entidad financiera es suficientemente potente.

P. ¿Están perdiendo depósitos frente a la banca sin ayudas?

R. Tuvimos una caída de cuota importante de mayo hasta agosto o septiembre, a partir noviembre se empezó a estabilizar y en marzo hemos mantenido el saldo estable. En fondos de inversión llevamos cuatro meses subiendo cuota. Hemos normalizado el negocio, aunque es previsible que con la reducción de oficinas tengamos un nuevo impacto en depósitos y pérdida de clientes, pero esto convivirá con nuestro intento de que clientes que el pasado año sacaron parte de sus ahorros los vuelvan a traer a Bankia.

P. ¿Cómo se motiva a la plantilla cuando tiene un ERE en marcha que afectará a 4.500 empleados y 1.100 oficinas?

R. Hemos realizado el ERE por territoriales empezando por Madrid y Comunidad Valenciana, además de la banca de empresas, que supone el 60% del negocio. En estas áreas ya está culminada la reestructuración totalmente. A la plantilla actual se le está formando en visión comercial, cuenta de resultados, modos de dirección… Además, para el 31 de mayo habremos cambiado los rótulos de las oficinas y los cajeros de esas zonas, para lo que hemos presupuestado 300 millones.

P. ¿Qué diferencia existe entre esta red y la del BBVA?

R. Bankia es el producto de siete cajas y se notan diferencias por territorios. Es una red en proceso de fusión y hay que homogeneizar los procedimientos. Puede ser que faltara una base comercial, pero cuenta con una gran base informática sobre la clientela que nos permite avanzar muy rápido en temas comerciales.

P. ¿Entre sus objetivos está dar más créditos?

R. Sin duda. Pero en hipotecas de particulares hay poca demanda. También queremos potenciar el préstamo al consumo en la red de oficinas, en base a los clientes elegidos por nosotros en función del riesgo. Hemos subido cuota en crédito, aunque desde bajos niveles. En empresas tenemos el objetivo claro de aumentar el crédito sin hacer tonterías, sin tener que meter más provisiones. Necesitamos dar créditos porque si no, no seremos rentables. Aunque estamos concediendo menos del presupuestado, estamos ganando cuota. La red llevaba años sin dar créditos porque había problemas de liquidez y capital. En 2013 uno de los objetivos es dar créditos.

P. ¿Por ser un banco público está obligado a dar más crédito?

R. No, debemos dar crédito porque es bueno para la rentabilidad del capital, porque lo necesitamos y es bueno para la sociedad.

P. ¿Se siente presionado por las reclamaciones de los políticos y del Gobierno que piden que la banca dé crédito?

R. No, no me siento presionado o, mejor dicho, igual que si estuviera en otra entidad. La independencia es total.

P. La norma sobre refinanciaciones ¿frenará más el crédito?

R. No lo creo. Pero en general las nuevas regulaciones para hacer bancos más solventes no son gratis: impacta en la cantidad y en el precio del crédito.

P. ¿Cree que hay una obsesión reguladora por dar más solvencia a los bancos que puede acabar con el crédito a las empresas?

R. Creo que ha habido un movimiento pendular de los reguladores en Europa, pero la regulación no es la culpable de la falta de crédito. No puede haber bancos sanos si no dan crédito, salvo en el corto plazo, pero hay que tener bancos sanos para financiar la economía. En América Latina era recurrente este asunto cuando se acaban las crisis. A México le costó mucho salir de la crisis del tequila, porque la banca no se capitalizó hasta el año 2000, y se convirtieron en una rémora para la economía. No se puede ser rentable si no cumples tu función.

P. ¿Cree que sin una segunda recapitalización a la banca no llegará el crédito?

R. Solo puedo hablar de Bankia. Me parece frívolo hablar de lo que necesitan los competidores. En cuanto al crédito, no hay que olvidar que esta es una crisis de sobreendeudamiento por lo que el nivel de crédito tiene que bajar. En España no ha descendido hasta el segundo trimestre de 2012 y en 2013 y 2014 seguirá bajando. Pero esta caída debe ser compatible con que suba el crédito dirigido a proyectos con futuro. Lo importante es ver los flujos del crédito. Mi diagnóstico es que después del verano el crédito fluirá, en este sentido, porque la liquidez de las entidades es cómoda.

P. ¿Por qué la morosidad de Bankia es tan alta, el 13%, pese al traspaso de activos al banco malo? Algunos dicen que solo Bankia dice el dato correcto y los demás ocultan parte de los morosos…

R. La morosidad en Bankia es alta, pero no creo que suba este año. Tenemos colectivos que aportan mucha morosidad, en hipotecas de particulares tenemos el 7,5%. Y no creo que el sector oculte la morosidad.

P. ¿Habrá algún tipo de relación entre Bankia y las otras nacionalizadas, Novagalicia y CatalunyaBanc?

R. Bankia es un proyecto bien definido y es bueno que siga independiente. No veo a corto plazo un proyecto de holding o similar.

P. ¿Hay colaboración con el FROB para buscar posibles delitos?

R. Sí, y tenemos un procedimiento abierto para detectar operaciones no ortodoxas, incluso con investigadores externos.

P. ¿Habrá nuevos casos ante los juzgados?

R. Se sigue revisando todo y lo que salga se llevará a los tribunales.

P. El caso Bankia, con Rodrigo Rato en la Audiencia, y el de Miguel Blesa, supone que los dos presidentes de lo que fue esta entidad están en los juzgados. ¿Supone un gran desgaste?

R. No es bueno estar en los periódicos por razones ajenas al negocio y nos gustaría que estos procesos se agilizaran.

P. ¿Qué sintió cuando le dijeron que encarcelaban a Blesa?

R. Fue una sorpresa para mí, pero no tengo que opinar sobre temas judiciales.

P. ¿Cómo se prepara a la red ante estos escándalos?

R. Con la mayor transparencia posible con los empleados.

P. ¿Mantiene la idea de repartir dividendos en 2015 con cargo a los resultados de 2014?

R. Creo que es que lo lógico que en 2015 se dé dividendo. Nosotros somos los gestores y tenemos que crear valor para que los propietarios tengan el máximo de alternativas donde elegir. Y ellos tienen que ser los que decidan.

P. ¿Qué sería más rentable, vender la entidad a alguien o por tramos en Bolsa?

R. Mi opinión es que lo razonable, en las condiciones actuales, es ir creando valor y privatizar por tramos colocando acciones, al principio solo a inversores institucionales. Es un proceso no corto en el tiempo.

P. ¿Sigue pensando que el Estado ganará dinero con Bankia?

R. El Estado puede recuperar las ayudas porque tenemos una estructura para ello. Tengo la esperanza de que se puedan recuperar, pero no en dos o tres años. Y eso dependerá de los beneficios y de cómo esté el mercado. Lo importante es que tengamos una franquicia estabilizada y rentable. Hace un año el problema de la falta de estabilidad del sistema financiero era Bankia. Un año después, sin falsa modestia, creo que nadie piensa esto.

P. Ha habido críticas porque había planes de recapitalización de Bankia que pedían 7.000 millones frente a los 22.424 millones que usted reclamó…

R. Había dos posiciones: unos que decían que no había que meter más dinero en Bankia porque era imposible de reflotar por lo que se debía trocear. Un año después, quien decía eso, ya no lo dice. Lo digo sabiendo que nos queda muchísimo partido por delante. Y había otra gente que decía que esto se podía hacer con menos dinero. Llegaron los test de estrés y confirmaron nuestras cifras. Contra hechos, no valen argumentos.

P. ¿Cómo saldrá Bankia en las próximas pruebas?

R. Espero que bien porque tenemos un balance bien provisionado. Mientras esto sea así, el tiempo juega a nuestro favor.

P. ¿Le preocupan los vaivenes en Bolsa, especialmente esta semana que hasta han provocado una investigación de la CNMV?

R. Ha sido motivo de preocupación para nosotros. El mercado es muy estrecho y alguna gente ha hecho operaciones que, desde el punto de vista de fundamentales, no tenían ningún sentido. Eso, honestamente, a los gestores no nos ha gustado nada. Sobre lo sucedido el jueves, nos congratulamos de la decisión de la CNMV de analizarlo. Es necesario que haya absoluta transparencia. Dicho esto, el precio de la acción de Bankia está ahora en línea con el de los competidores domésticos. Nuestro reto es generar valor, y en ello estamos, con la vista en el medio y largo plazo.

P. ¿La decisión de cambiar de auditor supone pasar página?

R. Yo lo enmarco en los cambios de gobierno corporativo que hemos hecho y seguimos haciendo. Hemos cambiado el Consejo, creado un consejero independiente coordinador y, en este contexto, nos parecía que era bueno cambiar de auditor.

P. ¿Entiende la indignación que hay en la gente contra los banqueros y contra las cajas en particular?

R. A mí me gustaría matizar. Las ayudas públicas han estado en parte de las cajas. Los bancos privados no han necesitado ayudas. No se deben crear estereotipos que no son ciertos. Y, en segundo lugar, siempre he creído que la profesionalización de la gestión es fundamental y es lo que hemos hecho en Bankia.

P. Pero Bankia, y otras, han recibido miles de millones de ayudas públicas y siguen practicando desahucios. ¿Quién rescata a los ciudadanos?

R. Se dice que se rescata a los bancos y a los banqueros y no a los ciudadanos, pero la inyección de capital en Bankia no se hace para preservar a los accionistas, desafortunadamente para ellos. A los banqueros tampoco se ha protegido porque los consejos de esta casa se han cambiado todos y, al menos en Bankia y en el tiempo que yo he estado, sin indemnizaciones de ningún tipo. Ni a los accionistas, ni a los banqueros, ni a la gente que está trabajando en esta casa, que tiene una reducción de plantilla de 6.000 personas, con una reducción de sueldos. ¿A quién se salva? A los depositantes. A los siete millones y medio de depositantes. Por eso se invierte en los bancos. Y los depositantes son personas.

P. Frente a los desahucios, ¿la banca pública tiene que comportarse como cualquier otro banco?

R. Tenemos que tener claros los principios, tener la responsabilidad social corporativa a flor de piel, pero no es bueno mezclar las cosas. Gestionamos la entidad con criterios de profesionalidad idénticos a los de cualquier entidad. Esto es compatible con que hagamos todo lo posible para evitar que personas pierdan su hogar ofreciendo todo tipo de alternativas. En este tema tenemos una especial sensibilidad, no por ser banca pública, sino porque es parte de nuestra misión. Hemos hecho 88.000 readecuaciones de hipotecas, en torno al 10% de la cartera. En estos momentos nosotros nos estamos dirigiendo a los clientes que, aunque no estén en impago, estamos viendo que pueden tener algunos problemas y nos estamos acercando a ellos para ofrecerles soluciones. Además de eso, hemos realizado 4.000 daciones en pago. Dicho eso, hemos realizado desahucios de primera vivienda, pero es un porcentaje muy pequeño. Estos clientes no están afectados por la hipoteca, sino por el paro y la recesión. La hipoteca es un efecto, no es la causa. Y hay que recordar que Bankia es la entidad que más pisos ha aportado, 1.000 en total, al Fondo Social de Vivienda.

P. También son los que más desahucios habían hecho antes...

R. No hay datos buenos sobre eso. Pero si nuestra tasa de mora es más alta que la del resto, es posible que tengamos más.

P. ¿La dación en pago es la línea roja que cree que no se debía traspasar en la reforma de la ley hipotecaria?

R. Desde luego. Si se hiciera retroactiva, podría darse el caso de que un cliente que ha comprado una casa en la costa reclamara ahora al banco que su inversión ha caído a la mitad para que nos hiciéramos cargo.

P. ¿Qué va a quedar de la obra social de las cajas?

R. La obra social que había en las cajas se iba a alimentar de los dividendos, pero dado que no tienen participación, se han convertido en fundaciones; tienen su patrimonio y con él harán su obra social. Nosotros no podemos replicar eso en absoluto porque tenemos accionistas ante los que responder. Bankia no puede replicar la obra social de las cajas ni se le puede pedir que la replique.

P. Ha dicho que se siente independiente, pero ¿qué pasará con la venta del 12% que tiene en IAG, la matriz de Iberia, sobre la que hay presión política por mantener cierta españolidad?

R. Trataremos a IAG con los mismos criterios que a las demás: publicidad y concurrencia clara, es decir, no daremos preferencia a nadie. Haremos lo mejor para nuestros accionistas.

P. ¿Se ha acercado Catar a Bankia o a IAG?

R. Con nosotros no han negociado. IAG ha dicho que tampoco con ellos.

P. ¿Qué le ha parecido el final de Alfredo Sáenz o la posibilidad de que fuera inhabilitado?

R. En este asunto hay un tema jurídico, en que no puedo entrar, y otro profesional. Fue mi jefe y ha sido uno de los mejores banqueros que he conocido en mi vida.

P. ¿Cree que la Confederación de Cajas, la CECA, como lobby para el sector, tiene futuro?

R. La CECA es un banco que da servicios. Creo que se quiere mantener la independencia frente a la asociación bancaria, la AEB. Se tratan temas, como las fundaciones bancarias que proceden de cajas, que serían impensables en la AEB.

P. Su presencia en la CECA, siendo un banco público, ¿condiciona o impide una estrategia negociadora en temas difíciles? ¿Está incómodo?

R. No, en absoluto y creo que mis colegas no me ven como un representante del Gobierno sino como un gestor de banca que busca lo mejor para sus accionistas.

P. ¿Qué responsabilidad tiene el Banco de España en esta crisis?

R. Es el regulador y el supervisor, pero en una crisis de sobreendeudamiento la responsabilidad es de los gestores. Pero también en los que definieron la política monetaria y bajaron los tipos de interés, y los reguladores, entre ellos el Banco de España. Definir los porcentajes es difícil. También de los clientes que pidieron demasiado dinero prestado… pero nadie como los gestores de las entidades que han fracasado y no han sobrevivido.

P. Entonces no coincide con los que dicen que la culpa fue de la segunda recesión económica.

R. No, es cierto que fue una sorpresa y algo negativo, pero no puede ser el único elemento agravante. Los errores en banca se comenten en la fase alcista de la burbuja y luego, en las crisis, es cuando los gestores intentan corregirlos y ya es tarde. Esta fue una crisis de concentración de riesgos.

P. ¿Se ha arrepentido alguna vez de aceptar el cargo?

R. No. Estoy totalmente comprometido con el proyecto.

Los expertos se decantan por iniciar el ajuste de pensiones en 2014

El País (sección economía) - 3 horas 47 mins ago

Los expertos ya han deshojado la margarita de la gran reforma de pensiones: la definición del factor de sostenibilidad. Y se decantan por una aplicación inmediata, ya el año que viene, 18 años antes de lo previsto por la reforma de 2011. El informe que estudiarán mañana lunes en su última reunión la docena de sabios designados por el Gobierno para aconsejarle postula una doble vía de ajuste: una, que afecta a los pensionistas presentes y a los futuros, vincula la actualización anual de las prestaciones a la evolución de los ingresos y los gastos del sistema, y acaba con la actual relación directa entre esa actualización y el índice de precios; otra, ya para los futuros jubilados, liga el cálculo de sus pensiones a la esperanza de vida.

Después de un mes de trabajo, la mayoría del grupo —es muy probable que el lunes haya dos o tres votos discrepantes— se decanta por una aplicación inmediata del factor de sostenibilidad. No obstante, el texto escrito por el presidente del grupo, Víctor Pérez-Díaz, de 29 páginas y fechado el 24 mayo, al que ha tenido acceso este diario, abre la puerta a otros dos escenarios: una implantación progresiva entre 2014 y 2019 y su aplicación en 2019. Pero la postura del grupo de expertos está clara. “El Comité se pronuncia a favor de una aplicación temprana”, aclara el texto “aún provisional”, porque, como explica en otro apartado, “conviene aplicarlo lo más pronto posible”.

Con este documento no definitivo —algo que puede observarse en las múltiples advertencias y sugerencias del texto— los expertos se sitúan en línea con las exigencias de Bruselas, donde exigen que el factor de sostenibilidad entre en vigor antes de 2032 y creen que la reforma de pensiones de 2011, aunque bien orientada, es insuficiente. Lo que no hacen los expertos es recomendar un adelanto de la llegada de la edad legal de jubilación (ahora previsto en 2027) como en algún momento ha pedido la Comisión Europea. Pero sí que se establecen importantes mecanismos de ajuste y contención de gasto, que probablemente se traducirán en pensiones menores en el futuro.

Uno de los objetivos del factor de sostenibilidad, dice reiteradamente el documento, es “el equilibrio presupuestario del sistema”. Para lograrlo, propone acabar con el vínculo directo que ahora mantienen las pensiones con el IPC. Aquí radica una novedad muy importante sobre otras reformas de pensiones: afecta a los ya jubilados. En sustitución, se apuesta por actualizar las pensiones cada año “en función de una ratio entre ingresos y gastos”. Para suavizar los vaivenes anuales y que esto no provoque grandes oscilaciones, los expertos sugieren que se tomen los ingresos y los gastos de 11 años (los cinco pasados, el vigente y las previsiones de los cinco posteriores).

A pesar de esta prevención, puede darse la circunstancia de que la aplicación estricta de la fórmula suponga caídas nominales de pensiones (que una prestación mensual de 1.000 euros tuviera que reducirse, por ejemplo a 990) y no solo pérdidas de poder adquisitivo. En este punto, el informe discrimina entre los pensionistas presentes y los futuros. Para los primeros recomienda que se prohíba esta posibilidad y que mantendrá “su valor nominal”. Para los segundos, diferencia entre “los que están próximos a jubilarse”, a los que “cabe aplicarles un razonamiento similar” al de los pensionistas actuales, y “los que están relativamente alejados de su jubilación”, de los que no dice nada. Se puede inferir, por tanto, que se abre así la puerta a bajadas de pensiones en el futuro.

El otro mecanismo de contención de gasto, aunque a más largo plazo, es el que apuesta por vincular la pensión con la esperanza de vida al jubilarse. Aquí el grupo de expertos no propone cambios sobre parámetros como los años necesarios para tener derecho a una pensión contributiva (15 años), el periodo de cálculo (16 años este ejercicio) o la edad legal de jubilación. La apuesta en este punto es que quien se retire, por ejemplo, en 2014 momento tiene que cobrar durante toda su jubilación lo mismo que quien se jubile en 2019 con las mismas bases de cotización.

La deducción en este punto es sencilla: sabiendo que, como norma general, cada vez se vive durante más tiempo (la esperanza de vida suele aumentar cada año en unos 50 días), la normal es que la pensión inicial media de los jubilados en el futuro sea más baja. Y así lo admite el informe. Para compensar, el texto propone que se incentive el retraso voluntario de la jubilación.

Este doble ajuste se traducirá en una reducción de pensiones en el medio plazo. Los mismos expertos lo admiten en su informe cuando calculan —en base a unos escenarios de crecimiento anual medio entre el 1,5% y el 2,75% en los próximos años— que para un pensionista actual que esté cobrando 1.000 hoy cobraría, una vez se descuenta el IPC, entre 939 y 949 euros, en 2020. Más optimistas son respecto a los jubilados futuros, pues creen que se mantendrá entre los 998 y los 1.008 euros.

El capítulo al que los expertos apenas le dedican espacio es al de aumentar los ingresos. No descartan la posibilidad. Admiten de que se puedan subir las cotizaciones o dotar al sistema de pensiones con otras vías de financiación. Sin embargo, sí que rechazan que de la aplicación del factor de sostenibilidad resulte un aumento automático de cotizaciones. “Las empresas se verían dificultadas por una incertidumbre añadida”, zanja.

Un mundo sin inflación

El País (sección economía) - 3 horas 47 mins ago

El que fuera secretario del Tesoro de Estados Unidos en los años noventa y reconocido economista, Larry Summers, suele recordar en sus conferencias que los economistas son los únicos profesionales que se hacen la misma pregunta una y otra vez, y que lo que varía siempre es la respuesta. Casi cinco años después del estallido de la crisis, una vieja pregunta vuelve a centrar el interés de los expertos: ¿qué va a pasar con la inflación? Y esta vez nadie parece tener una respuesta clara.

Si la inyección de liquidez sin precedentes de los bancos centrales como respuesta a la gravedad de la crisis provocó, inicialmente, el temor a la hiperinflación, ahora la principal amenaza parece justo la contraria. En la mente de muchos expertos se dibuja el modelo de Japón, donde las autoridades llevan dos décadas luchando infructuosamente contra la deflación y la economía se encuentra atrapada en una trampa de liquidez. El jurado aún no ha emitido su veredicto y las apuestas siguen abiertas.

Durante la Gran Recesión que arrancó el verano de 2007, la inflación ha tenido un comportamiento atípico. En su informe de previsiones del mes de abril, el Fondo Monetario Internacional (FMI) dedicó las 17 páginas de todo el capítulo tres a analizar qué está pasando con los precios y se preguntaba si la inflación “está definitivamente amordazada o solo dormida”. El FMI reconoce que las caídas de precios han sido “demasiado pequeñas, comparadas con otras recesiones”, hecho que atribuye a unas expectativas de inflación mejor ancladas y al hecho de que la relación entre inflación y desempleo —la conocida curva de Philips— se ha reducido y los precios son ahora menos sensibles a las variaciones de la actividad.

“En definitiva, el perro no ha ladrado porque la combinación de expectativas ancladas y la credibilidad ganada por los bancos centrales ha hecho que la inflación se mueva mucho más lentamente de lo que las caricaturas de los años setenta pueden sugerir. La inflación ha sido amordazada. Y si descontamos que los bancos centrales mantendrán la independencia para responder apropiadamente a los riesgos que se planteen, el perro probablemente también permanecerá callado”, concluían los economistas del FMI.

Los datos más recientes de la evolución de los precios apuntan que la caída de la inflación se ha acentuado en abril. El índice de precios al consumo global, que elabora JP Morgan, se situó el mes pasado en el 2%, tres décimas menos que en marzo, lo que supone el mayor descenso mensual en la serie desde diciembre de 2008, cuando la crisis financiera atravesaba uno de sus momentos de mayor intensidad.

Esa media global oculta niveles de precios dispares y, en algunos casos, ya en zona roja. La inflación en la zona euro se situó en el 1,2%; en Estados Unidos, en el 1,1%; en India pasó del 6,3% al 4,9% en un solo mes, y en China ronda el 2,3%. Pero en Suecia, los precios llevan tres meses consecutivos en territorio negativo, hasta el -0,4% en abril; y en Suiza, los precios llevan cayendo sin parar desde hace más de un año.

Muchos factores estacionales pueden explicar el descenso mensual de abril, como las vacaciones de Semana Santa, en el caso de los países desarrollados, o el fin de las celebraciones del nuevo año lunar chino, en el de los emergentes. “La caída del precio de las materias primas de los últimos meses y una recuperación del PIB por debajo de lo previsto han ejercido un impulso negativo muy poderoso sobre las tasas globales de inflación”, recordaba JP Morgan en su nota a clientes. “Nuestros modelos apuntan una leve subida de precios en mayo, pero la tendencia a la desinflación se impondrá hasta finales de año”, concluye.

El matiz es importante. Una cosa son tendencias desinflacionistas y otra la deflación, que el FMI define como el descenso continuado de los precios durante dos semestres consecutivos, lo que supone que Suiza ya estaría en deflación. Por no hablar de Japón desde principios de los años noventa.

La mayoría de los analistas descarta que ese vaya a ser el camino a seguir por parte de los países desarrollados, aunque admiten que el riesgo existe. “Creo que puede darse, de forma puntual, en algunos países de la zona euro y, con menor probabilidad, también en Estados Unidos”, augura Ilan Goldfajn, economista jefe de Itaú Unibanco. Por correo electrónico, Toby Nangle, de Threadneedle, asegura que “la deflación que hemos visto en un número de países de la eurozona es claramente una señal de preocupación” y “con las autoridades monetarias expandiendo balances a niveles casi máximos, el impacto de estas tensiones desinflacionistas aún está por ver si será algo maligno o benigno”.

Sin embargo, no faltan quienes aseguran que el perro no tiene bien puesto el bozal y que solo está agazapado a la espera de actuar. Ben Lord, de M&G Investments, sostiene que se están subestimando los riesgos al alza de la inflación. “Con los bancos centrales trabajando más duro que nunca para generar crecimiento y disipando su atención hacia políticas muchas veces no testadas, la posibilidad de que pierdan el control sobre la inflación aumenta”. Los halcones del Bundesbank seguramente no podrían estar más de acuerdo con ese análisis, aunque en Europa sean claramente minoría.

También ha cambiado la percepción de riesgos en los países emergentes, donde la tendencia no va tan lejos, pero sí en la misma dirección. A diferencia de otros episodios, el descenso de precios se ha convertido en un fenómeno global, que afecta tanto a los países desarrollados como a los emergentes, aunque los puntos de partida sean muy distintos. La media de los 56 países incluidos en el Monitor de inflación emergente de Capital Economics revela que los precios de consumo emergentes se situaron en abril en el 4,3% y la inflación subyacente —la que excluye alimentación y energía— cayó al 3,5%. Unos niveles muy bajos en términos históricos.

“Lo que está pasando en los países emergentes es que estamos asistiendo a una desaceleración del PIB, y eso se refleja en la inflación. Lo vemos en India, en China, en México, en Chile, en Colombia...”, apunta Ilan Goldfajn desde São Paulo. “La hipótesis, aún por confirmar, es que la desaceleración de los países desarrollados tardó en llegar a estas economías, pero finalmente su crecimiento se ha visto afectado”, sostiene.

Para Jean-Michel Six, economista jefe para Europa de Standard & Poor’s, la desaceleración de los emergentes es consecuencia de la política monetaria restrictiva que estos países aplicaron en 2010, cuando después de contribuir a sacar la economía mundial de la recesión, la inflación se disparó y les forzó a endurecer sus políticas de tipos. “Gracias al éxito de los bancos centrales emergentes en su lucha contra la inflación, hemos entrado en un círculo virtuoso de precios más moderados de las materias primas que, a su vez, está reduciendo las presiones inflacionistas en los países desarrollados”, explica en conversación telefónica desde Londres.

Sea cual sea la explicación definitiva, lo cierto es que ese escenario profundiza en los factores estructurales que dieron lugar a la Gran Moderación de precios, que hemos vivido en las últimas décadas a nivel global. Por un lado, la ausencia de demanda interna en los países emergentes mantendrá bajos los precios de las materias primas, uno de los factores que impulsa el crecimiento de la inflación a nivel global. Por otro, ese entorno de menor crecimiento reducirá las tensiones salariales en esos países, cuyo creciente peso en el comercio mundial les hace exportadores, a su vez, de las dinámicas de precios de sus países. “No esperamos que ninguno de esos factores exógenos se diluya en un futuro próximo”, reconoce Marco Valli, economista jefe de la eurozona de Unicredit, en su último informe.

Tampoco cabe menospreciar la importancia de la credibilidad ganada por los bancos centrales en estos años en el control de precios, un factor en el que inciden todos los economistas y que se demuestra decisivo en un momento en el que las autoridades monetarias han inundado el mercado de liquidez para tratar de contrarrestar los efectos de la crisis. “La gran credibilidad ganada por los bancos centrales en las dos últimas décadas ha sido capaz de anclar sólidamente las expectativas de inflación. Eso ha reducido dramáticamente el margen para los efectos de segunda ronda y ha contribuido de forma clave a reducir la volatilidad de la inflación”, reconoce Valli. Pero el economista italiano apunta —siguiendo la retórica de los folletos bursátiles— que la credibilidad actual no garantiza credibilidades futuras y asegura que esta “puede ser revertida”. La misma advertencia que lanzaba el FMI en su informe, al concluir que la inflación-perro estará “amordazada” si se garantiza “la independencia de los bancos centrales” para combatir los riesgos que plantee la situación económica. Solo que las nuevas competencias que están asumiendo las autoridades monetarias sobre el sector financiero —con las políticas macroprudenciales aún por definir— dejan esa independencia en el aire, aunque se siga garantizando sobre el papel.

No faltan quienes atribuyen las actuales arenas movedizas por las que camina la inflación precisamente al éxito de los bancos centrales en el control de precios. Aunque el trabajo de las autoridades monetarias también presenta fallas. “Los bancos centrales no van a morir de éxito porque no han logrado estabilizar el sistema financiero como debían haber hecho y en el pasado ya se ha demostrado que el control de los precios al consumo no evita la formación de burbujas que acaban amenazando al conjunto del sistema”, asevera Six, de S&P.

El pasado arroja ejemplos muy concretos y próximos de esa tesis. La burbuja inmobiliaria española, sin ir más lejos, se produjo en unos años en los que el índice de precios de consumo estaba solo ligeramente por encima del nivel de referencia del Banco Central Europeo (BCE), el 2%. Lo cual plantea otra disyuntiva: si ese índice sirve como referencia para garantizar la estabilidad de precios. De hecho, el Banco de Canadá ya ha apostado por adoptar un índice subyacente “aumentado” que excluye los precios de frutas, verduras, gasolina, gas natural, renta de primera residencia, transporte interurbano y tabaco, para seguir con más fiabilidad la evolución de los precios.

En todo caso, esa disparidad entre los índices de precios minoristas y la formación de burbujas de determinados activos no hará sino dificultar, aún más, el trabajo de los banqueros centrales y, en un futuro, la salida de las políticas de estímulo. “Nos tenemos que acostumbrar a este nuevo mundo y es una situación compleja. Porque podemos asistir a la ausencia de inflación a nivel minorista, que es lo que tenemos ahora, pero que se produzcan burbujas de activos, especialmente en Bolsa. Y no es un entorno fácil de manejar para los bancos centrales porque la economía está muy débil”, subraya el economista de S&P.

Es decir, que pese a que la debilidad de la economía, que demandaría una política monetaria muy laxa, los precios de determinados activos pueden dispararse y crear una burbuja que exija la intervención del banco central, y eso, como reconoce el FMI, tiene difícil solución. “El cambio en la relación entre crecimiento e inflación arroja retos para la política monetaria para los que no hay soluciones claras”. Aún más. Ese escenario oculta una dificultad adicional de consecuencias mucho mayores: la reducción de la deuda, el gran lastre de esta crisis. “El principal coste de la deflación o de las caídas de precios es que aumenta el valor real de las deudas”, recuerda Marta Noguer, del Área de Estudios de La Caixa, “el precio de los activos tiende a disminuir, las garantías de los préstamos se reducen, empuja los salarios al alza y, en última instancia, puede impulsar el riesgo de desempleo”, dice Noguer. Eso supone que el actual proceso de desapalancamiento, ya muy doloroso para las familias y las empresas, se hace aún más difícil. “En los años cuarenta, el proceso de diluir el peso de la deuda mediante un aumento de la inflación salió bien y aunque ahora no sea un objetivo explícito, porque no puede serlo, sí ayudaría en el proceso de desendeudamiento”, explica Rosa Duce, economista jefe de Deutsche Bank en España.

Por eso, sostiene Jean Michel Six, “ni la Reserva Federal ni el Banco de Japón ni el Banco de Inglaterra quieren que la inflación caiga mucho más allá de los niveles actuales, porque les dificulta mucho la reducción del peso de la deuda sobre el PIB”.

Pese a ese interés —inconfesable en una audiencia pública—, la “nueva normalidad” que se empieza a perfilar parece muy distinta del mundo en el que nos habíamos acostumbrado a vivir. “La estabilización [de la economía] no significa una vuelta a la media anterior. El crecimiento global puede permanecer muy débil también este año, pese a la previsible aceleración que, en el mejor de los casos, se augura para el segundo semestre y que no será lo suficientemente elevado como para añadir presión a la inflación mientras se mantenga la austeridad fiscal. Hay muchos rasgos que apuntan realmente a una “nueva normalidad”, admitían los analistas de Pioneer Investments en una reciente reunión celebrada en Múnich.

Esa nueva realidad implica que China crecerá en el futuro entre el 6,5% y el 7%, y no el 10% que venía registrando; India y América Latina creciendo menos de lo que solían, Estados Unidos creciendo en torno a un 2% o 2,5% y la eurozona, no más del 1%. En ese escenario, es poco probable que haya presiones por parte de las materias primas y que la inflación se mantenga baja, aunque no sabemos a qué niveles. Y ahí el matiz importa.

Lo que muchos olvidan es que tras dejar atrás la Gran Depresión de principios de los años treinta, unos años más tarde, entre 1936 y 1937, las economías volvieron a entrar en recesión. Muchos de los elementos que propiciaron aquella recaída hoy son una realidad, como alerta Ilan Goldfajn de Itaú Unibanco, y las caídas de precios son uno de los indicadores que recuerdan que la batalla no ha terminado y las espadas siguen en alto. Hagan juego.

La banca europea sigue encallada

El País (sección economía) - 3 horas 47 mins ago

La banca europea está aún lejos de cumplir adecuadamente el papel que se le supone —y es necesario que desempeñe— en la salida de la crisis. Aun cuando la naturaleza, la intensidad y el perfil temporal con el que se ha manifestado la crisis bancaria difieren según países, lo cierto es que ha tenido un carácter generalizado que se aprecia en sus decaídos indicadores de mercado. Si bien se han conseguido sortear episodios, algunos de gravedad extrema, aún se la espera en su esencial función de canalizar hacia la economía real la abundante financiación que los bancos centrales han puesto a su disposición.

El acceso a la liquidez ha dejado de ser el problema que estuvo a punto de estrangular el propio funcionamiento del sector bancario. Tanto más tras la última decisión del BCE recortando los tipos hasta niveles virtualmente cercanos al 0% y anclándolos además a medio plazo al asegurar la provisión ilimitada de liquidez en los próximos trimestres.

Es la última decisión de una senda más agresiva de actuación iniciada por Draghi en septiembre del pasado año que ha permitido evaporar parcialmente el círculo vicioso riesgo soberano-riego bancario que entonces amenazaba los propios fundamentos de la eurozona. Pero dicha senda no goza del beneplácito alemán, sino más bien de una creciente y abierta oposición que en nada contribuye a su potencial eficacia para la generación de estabilidad y confianza. Sin duda esto propicia que el mercado interbancario esté aún lejos de recuperar la normalidad previa a la crisis. También que los mercados de capitales definan todavía diferenciales sobre la deuda de la banca, especialmente sobre la de los países periféricos, que se trasladan y amplifican a las empresas y las familias de dichos países.

Por otra parte, aunque se ha avanzado notablemente en la limpieza de los balances y la recapitalización de las entidades, las extraordinarias cifras de ayudas públicas que soportan los balances y la solvencia del sector tras varios años de crisis son indicativas de no haberse superado la fase de transición. En efecto, las estadísticas recientemente publicadas por Eurostat reflejan que al cierre de 2012 los activos bancarios y las garantías y avales otorgados al sector de los que se han hecho cargo los Gobiernos de la eurozona rondaban todavía nada menos que un billón de euros. Y no contribuyen solo a esta cifra los periféricos: Alemania por sí sola proporciona soporte a sus bancos nacionales por unos 300.000 millones de euros, casi la tercera parte del total. Esto, por supuesto, después de que además se hayan dado de baja casi 150.000 millones de euros que han aflorado como déficit en los diferentes países tras considerarse no recuperables; el grueso, en Alemania, Irlanda y España (en torno a 40.000 millones de euros en cada uno).

Contrastan estas cifras con la mayoritaria devolución que ya se ha producido de las masivas ayudas que asimismo recibieron los bancos estadounidenses, junto con su menor impacto relativo en la factura de los contribuyentes.

Daniel Manzano e Itziar Sola Arriezu son profesores de AFI-Escuela de Finanzas Aplicadas.

Coches; buenos, bonitos y baratos

El País (sección economía) - 3 horas 47 mins ago

Desde el pasado viernes 24 de mayo y hasta el próximo domingo 2 de junio 65 marcas y empresas de automoción formarán parte del Salón del Vehículo de Ocasión 2013, donde estarán a la venta más de 4.000 coches. En la Feria de Madrid presentarán sus modelos semi nuevos para los compradores que acudan al salón organizado por Ifema y promovido por Ganvan, la Asociación Nacional de Vendedores de Vehículos a Motor.

Desde el estallido de la crisis, el vehículo de ocasión ha ido ganando protagonismo como alternativa natural al mercado de nuevos y ya son la primera opción para cuatro de cada diez compradores, que ni siquiera se plantean la posibilidad de adquirir uno nuevo.

En 2012 se vendieron 2,5 millones de coches en España, de los cuales 1.750.000 fueron de ocasión, 220.000 más que en 2011, (el 70%) y apenas 700.000 nuevos. De hecho, el fuerte crecimiento de la demanda de este tipo de vehículos ha subido los precios, que han pasado de una media de 2.740 euros, en 2011, a 3.204 en el primer semestre de 2013, de acuerdo con el informe “Evolución del precio”, elaborado por Eurotax, servicio de información de automoción, en colaboración con Ganvan.

Esta tendencia también tiene consecuencias negativas. La edad media del parque de turismos está en 9,5 años, lo que hace que sea uno de los más envejecidos de Europa.

La principal ventaja del coche de segunda mano, obviamente, es que es más barato. Pero no es la única. La subida del IVA sobre la compra de automóviles del 18% al 21% desde septiembre de 2012 también ha favorecido al sector. Las operaciones entre particulares (seis de cada diez ventas) están exentas de tributo, ya que se gravan con el impuesto de transmisiones patrimoniales, al 4%.

En las ventas de profesional a particular, el IVA solo se aplica al margen del beneficio (la diferencia entre la compra y la venta), por lo que el impacto es muy reducido. En cambio, el sector calcula que el alza del impuesto encarecerá entre 450 euros y 650 euros de media la compra de un turismo nuevo.

Todo ello ayudará a que este año se volverá a repetir la marca histórica de 2,3 vehículos de ocasión vendidos por cada nuevo comercializado. Esta ratio permite a España adelantar a Alemania, aunque está todavía por debajo de otros países del entorno con mayor tradición en el vehículo de segunda mano, como Reino Unido, con una relación de 3,6 coches de segunda mano para cada vehículo nuevo, Francia (2,7) o Italia (2,6).

Desde el punto de vista de la seguridad, en Vehículo de Ocasión 2013, a las revisiones hechas por los propios expositores hay que añadir los controles realizados previamente a todos los vehículos, por Atisae Consultores. Asimismo, durante el salón y merced a un acuerdo entre la Feria y el mayor portal universitario, Universia, se está desarrollando una intensa campaña promocional entre los estudiantes.

Entre las marcas participantes se cuentan Audi, con sus programas Audi Selection Plus y AutoScout24, BMW Group España, Ibericar, Driveon, Honda, Mercedes-Benz, Peugeot, Seat, Ssangyong, Subaru, Toyota España y Volvo, con su iniciativa Selekt.

“No tenemos especulación inmobiliaria”

El País (sección economía) - 3 horas 47 mins ago

Aguinaldo Velloso, ministro de Ciudades de Brasil, tiene en sus manos uno de los programas más ambiciosos del Gobierno de Dilma Rousseff: dar un paso adelante en la erradicación de las favelas dando alojamiento a 2,4 millones de personas en tres años. Pero, además, en su cartera está también el saneamiento y la movilidad en las grandes ciudades de un país que albergará en los próximos años un mundial de fútbol y unos juegos olímpicos. Velloso acudió esta semana a Barcelona al salón de la construcción Construmat en una misión empresarial para hallar proveedores para sus planes de vivienda.

Pregunta. El programa Minha casa, minha vida (Mi casa, mi vida) entra en su segunda fase. ¿Qué balance hace de la primera?

Respuesta. En la primera fase nos propusimos construir un millón de viviendas asequibles. Y al final del mandato de Lula lo habíamos conseguido. Así que ahora nos fijamos una nueva meta, 2,4 millones de nuevos alojamientos.

P. ¿Qué posibilidades tienen de adjudicarse contratos las empresas españolas?

R. Ya están participando en el programa mediante alianzas con firmas brasileñas. Esta semana he mantenido una reunión en Madrid con la Cámara Brasil-España. Y hoy [por el martes] tendré un encuentro en Barcelona para intensificar relaciones con las compañías catalanas. Los empresarios españoles nos han expresado ya su voluntad de ampliar su presencia en Brasil.

P. ¿Qué necesitan concretamente?

R. Empresas con experiencia y capacidad técnica, pero también arquitectos, ingenieros y urbanistas, porque queremos hacer proyectos de calidad e innovadores. Nosotros ofrecemos financiación de nuestros dos bancos públicos, que actúan dentro del proyecto, el Banco do Brasil y la Caixa Econômica Federal.

P. Una de las causas del déficit de viviendas en las ciudades es la migración interna de población del campo a la ciudad. ¿Cómo lo afrontan?

R. Sin duda, las poblaciones hoy se concentran en las ciudades, y eso abunda en nuestro déficit urbano. Esas migraciones nos llevan a necesitar nuevas inversiones y ese programa para aumentar el número de viviendas en el país. Pero, además, la gente sale del campo y cuando llega a las urbes se instala de forma precaria en favelas, lo que nos obliga no solo a cambiar las casas donde se alojan, sino a hacer infraestructuras. Hemos tenido que lanzar un programa de recalificación de barrios y de mejora integral de su sistema de saneamiento, pavimentación, drenaje, aguas y recogida de basuras.

P. ¿El despegue económico de Brasil ha servido para cerrar la brecha social?

R. Nuestra clase media se está agrandando. Hay una migración desde las clases más bajas hacia las medias. El poder de compra y el PIB per cápita de los brasileños ha ido aumentando. La movilidad social de Brasil ha crecido mucho, y a ello se añade una extensa red de protección social. En 2003 en Brasil había 96,2 millones de ciudadanos en la clase baja, 65,9 millones en la media y 13,3 millones en la alta. En 2014 la clase baja se habrá reducido a 48,9 millones de personas, la media tendrá ya 118 millones de personas, casi el doble en poco más de una década, y la alta, 29,1 millones.

P. Según JP Morgan, la subida del precio de la vivienda se ha ralentizado, pero sigue aumentando a un ritmo de dos dígitos. ¿Temen estar sufriendo una burbuja inmobiliaria?

R. Tenemos un sistema muy distinto al de Estados Unidos y España. En Brasil el crédito se genera respaldado por una garantía y la regulación no permite productos como las subprime norteamericanas. El sistema bancario es muy seguro. Por otro lado, los compradores están adquiriendo viviendas habituales. Son compras por necesidad. Sí hay una revalorización, sobre todo en las áreas metropolitanas, por las inversiones que se han hecho, pero no observamos una gran especulación inmobiliaria.

P. Más allá de la vivienda, ¿qué otras infraestructuras urgen en las ciudades de Brasil?

R. La movilidad urbana es un gran desafío de las grandes concentraciones del mundo, pero nosotros, además, tenemos dos acontecimientos próximos, la Copa del Mundo de fútbol y los Juegos Olímpicos. Queremos aprovechar ese momento para desarrollar esas infraestructuras mediante un gran programa de cerca de 25.000 millones de euros. Pero la Presidencia tiene más proyectos en marcha, como la remodelación de la estructura de los puertos brasileños; los 24 grandes aeropuertos y el ferrocarril.

P. Precisamente, esta semana la ministra de Fomento, Ana Pastor, ha acudido a Brasil para ofrecer la participación de empresas españolas en grandes infraestructuras como el tren de alta velocidad. ¿Qué posibilidades tienen?

R. Ya están participando. CAF y Renfe son parte del programa de movilidad. CAF, por ejemplo, ganó el metro de Porto Alegre, Salvador de Bahía y São Paulo. Necesitamos empresas con experiencia técnica y de consultoría. Otro de los programas importantes que tenemos en marcha es el de saneamiento. Para la primera fase destinamos 18.000 millones de euros, y para la segunda dedicaremos esa misma cantidad. En total, 36.000 millones.

P. En la última edición de Construmat, el presidente de los constructores de São Paulo, Sergio Watanabe, contaba que las obras de la Copa del Mundo iban demasiado lentas. ¿Cómo están ahora?

R. Los estadios ya han empezado a inaugurarse, como Maracaná y Salvador de Bahía. El más atrasado era São Paulo, porque empezó más tarde, pero ahí también hubo un conflicto entre los equipos de la ciudad. La gran mayoría ya ha sido inaugurada y São Paulo estará también a tiempo para celebrar el partido de apertura.

P. Muchos promotores españoles que construyeron en Brasil volvieron porque no hallaron suficiente demanda. ¿En qué se equivocaron?

R. Los españoles acudieron sobre todo para levantar segundas residencias. El mercado brasileño tiene sus peculiaridades y muchas promotoras no estaban preparadas. Para empezar, Brasil es un país con varios Estados federales, con comportamientos y sistemas tributarios distintos, y requiere de una prospección profunda, con estudios de mercado. Los inversores también han de adaptarse. Muchos llegaron y empezaron a hacer obras pequeñas, asociándose a empresas brasileñas para conocer el mercado, aun siendo grandes en España, y se han adecuado mejor al país. Pero además, muchas inversiones hechas en Brasil eran proyectos residenciales para europeos, de modo que esas compañías se vieron afectadas por la crisis de la UE. Luego trataron de redireccionar esas casas al cliente local, pero es otro mercado y otro precio.

La leche que nos dieron

El País (sección economía) - 3 horas 47 mins ago

España no está precisamente entre los países europeos que más productos lácteos demandan. Frente a un consumo por cabeza de más de 190 litros de leche por persona y año en Irlanda, el consumo español solo supera ligeramente la media comunitaria de 90 litros. En cuanto a los quesos, según los datos más recientes del Panel de Agricultura, el consumo en los hogares españoles es de ocho kilos. Sumando otros dos kilos consumidos en bares, restaurantes e instituciones, serían 10 kilos; frente a los 27 de Francia, los 24 de Italia o los 23 de Alemania.

A pesar de no tratarse de un gran mercado, desde los principales productores europeos de leche ya se había escrito a finales de los años ochenta —cuando se estaban cerrando los flecos para la adhesión a la actual Unión Europea— que España iba a ser un mercado importante, en ocasiones vertedero, para dar salida a los excedentes de otros países. Ello es consecuencia de unas cuotas de producción estratosféricas que hoy son de casi 30 millones de toneladas para Alemania, de 25,7 millones en Francia o de 11,8 millones en Holanda. En la parte contraria, frente a una demanda de 9,5 millones de toneladas de productos lácteos, España ingresaba en la UE con una cuota de solo 5,4 millones de toneladas, hoy convertidas en 6,4 millones.

Esta política de cuotas de producción ha sido determinante tanto para el desarrollo del mercado español como para la configuración de su estructura empresarial. España vio limitada su producción y se convirtió en el principal sumidero de la leche y de los productos lácteos sobrantes de otros países.

Los datos elaborados por la Federación Nacional de Industrias Lácteas referidos a 2012 suman unas importaciones de leche de 3,5 millones de toneladas. De esa cifra, más de medio millón corresponden a leches procedentes de Francia, sobre todo, y otros países, incluido Portugal. Al mercado español llegaron otras 13.000 toneladas de nata, 63.000 toneladas de leche en polvo, 265.000 toneladas de leches fermentadas y yogures y 18.000 toneladas de mantequilla. Pero la partida más importante, una auténtica invasión, correspondió a los quesos, con unas importaciones de 250.000 toneladas, que equivalen a la producción de más de dos millones de toneladas de leche fresca.

Con los datos de 2011, 200.000 toneladas importadas corresponden solo a cuatro países comunitarios: 73.300 de Francia, 64.000 de Alemania, 41.500 de Holanda y 21.000 de Dinamarca. Entre las importaciones hay una clara mayoría de quesos frescos y fundidos procedentes fundamentalmente de leche de vaca y, en menor medida, de quesos duros de cabra, especialmente franceses.

Esta invasión del mercado, tanto en leche como en quesos de vaca y otros productos, se ha apoyado en unos bajos precios, bien por ser unos productos excedentarios o simplemente como resultado de la estrategia de los grandes grupos, que cuentan con una gran diversificación de productos y aplican un precio bajo para operar en el mercado español, poner a la industria nacional entre las cuerdas y dominar el mercado futuro sin competencia. Los precios medios de los quesos nacionales tradicionales, según los datos elaborados por la Federación Nacional de Industrias Lácteas sobre la base de un estudio de Symphony Iri Group, oscilan entre los 8,30 y 8,90 euros por kilo. Sin embargo, en el caso de los quesos importados, fundamentalmente blandos o fundidos, los precios medios en 2012 oscilaron entre los 3,37 y 3,45 euros por kilo, con importaciones por debajo de los 3 euros por kilo. En este segmento de la fabricación, estas cotizaciones han llevado a algunas industrias españolas a tirar la toalla. A la vez, junto a organizaciones ganaderas, han reclamado investigaciones a las Administraciones españolas y comunitarias por si en esas conductas hubiera prácticas de dumping.

Por el contrario, frente a lo que sucede en los quesos de vaca, España es prácticamente un mercado blindado a las importaciones de quesos curados y semicurados puros o de mezcla de cabra o de oveja, al disponer de una actividad industrial en este segmento que ofrece una buena calidad y una gran diversidad a precios competitivos.

En esta avalancha de importaciones de leche y productos derivados participan operadores tradicionales, industrias de otros países ubicadas en España y muy especialmente grandes grupos de distribución, que colocan en el mercado nacional productos de sus respectivos países. ¿Ejemplos? Carrefour o Alcampo desde Francia y Lidl o Aldi desde Alemania.

Esta situación de los mercados —una cuota nacional escasa que no permite crecer lo necesario a las industrias y unos mercados dominados por las importaciones, en la mayor parte de los casos baratas— ha condicionado la evolución empresarial del sector. Las principales empresas de capital nacional —Leche Pascual, Rio, las cooperativas Clas, Covap, Feiraco e Iparlat— no han pasado, en el mejor de los casos, de mantener su posición en los mercados. Con esa falta de cuota de producción y las dificultades para crecer, las industria lácteas españolas tampoco han sido piezas perseguidas por los grandes grupos multinacionales, con muy pocas excepciones. Más bien, los intentos se miden por fracasos.

Los italianos de Parmalat salieron por la puerta de atrás en su asalto a Puleva. Suiza Food fracasó en su entrada en leche Celta. Los franceses de 3A abandonaron Lauki. Grandes grupos como Danone o Nestlé se han limitado a mantener una presencia discreta para operar sobre todo en productos derivados de valor añadido. Los portugueses de Lactogal han apostado por Leche Celta. Grandes cooperativas lecheras comunitarias, como la holandesa Campina o la escandinava Arla Food, se han limitado a instalarse en España no para producir leche, sino para colocar en este mercado sus productos, muy especialmente sus quesos.

La principal y casi única apuesta de un grupo lácteo exterior por crecer en el mercado español corresponde a los franceses de Lactalis, integrando en el grupo a Puleva, Prado y Lauki en leche y Forlasa en queso. Otra sería el grupo francés Senoble, cuya actividad es casi exclusivamente la de interproveedor de yogur de Mercadona, y Bongrain en quesos, con su presencia en Mantequerías Arias.

En sector del queso es el mejor reflejo de quién manda en el mercado. El grupo español TGT es el mayor protagonista en las importaciones, con más de 100.000 toneladas anuales. Entre las 10 principales empresas fabricantes o importadores solo se halla el grupo García Baquero y Entrepinares, gracias a su posición como interproveedor de Mercadona. El resto está en manos de operadores o firmas productoras multinacionales como Mondelez International, la vieja Kraft, junto a grupos como Lactalis, Bongrain-Arias, Arla Food o Campina.

Un vino casado con el cochinillo

El País (sección economía) - 3 horas 47 mins ago

El hostelero segoviano José María Ruiz, que con solo 25 años representó a España en el concurso mundial de sumilleres celebrado en 1972 en Milán (Italia), disfruta ahora del sueño de contar con una bodega propia que en un principio estaba llamada a ser la suministradora del restaurante que lleva su nombre para acompañar platos de la cocina castellana como el cochinillo de Segovia. Tras cinco lustros, Ruiz se ha convertido en accionista mayoritario de la bodega Pago de Carraovejas, en Peñafiel (Valladolid), cuna de la Ribera del Duero, donde acaba de invertir 30 millones de euros. El objetivo es aumentar la calidad más que elevar la producción, situada en las 800.000 botellas al año. Entre el 10% y el 15% se vende en 40 países.

El desarrollo de la bodega se sostiene en varios proyectos de I+D+i, cuyo propósito es aumentar el control de los procesos para ganar rapidez en la toma de decisiones y aumentar la calidad, entendiendo que la innovación de hoy será la tradición de mañana, como le gusta subrayar al director de las instalaciones e hijo del fundador, Pedro Ruiz. También opina que una de las claves del éxito es una rigurosa selección de la uva, limitando el rendimiento de las cepas.

En el viñedo se trabaja en proyectos de viticultura de precisión, desde el estudio de suelos y la selección clonal propia hasta el uso de sensores higrométricos para controlar la necesidad hídrica de la planta y de dendrómetros para observar su velocidad de crecimiento y su interacción con el clima, vigilando el ciclo de maduración. En la bodega se afina en conseguir una selección de levaduras propias y únicas, también de bacterias lácticas exclusivas del pago, además de trabajar por gravedad, para cuidar al máximo la materia prima.

En 1987, José María, entonces con un grupo de socios, buscó el lugar idóneo, yendo a parar a las laderas de Carraovejas, muy famosas en Peñafiel por ser el mejor maduradero de la comarca, a los pies del castillo con orígenes en el siglo X, antes de la llegada de Almanzor. Escuchó a los mayores del pueblo que los vinos de esa zona eran los más apreciados, aunque se habían arrancado las cepas y se sembraba cereal. Ahora cuenta con unas instalaciones de bodega que suman los 14.000 metros cuadrados, donde también promueve enoturismo, y más de 150 hectáreas de viñedos. La marca se ha situado entre las primeras a nivel nacional y aspira a exportar hasta el 30% de la producción.

El mayo del año pasado se lanzó a comercializar El Anejón de Cuesta de las Liebres, un nuevo vino elaborado con uva de la añada de 2009, una de las mejores de los últimos años de Ribera del Duero, algo inusual, porque generalmente se comercializa en noviembre. Otra de las características es que la uva se ha desarrollado en plantaciones en bancales y con un proceso de elaboración alcohólica y maloláctica en tinas de madera y levaduras naturales seleccionadas. Ha sido el cuarto de los que produce, tras el crianza, el reserva y el Cuesta de las Liebres.

Pedro Ruiz, de 31 años, que comenzó a ejercer de psicólogo antes de colocarse al frente de la bodega, habla con satisfacción de que ya se ve el final de la mejora de las instalaciones, donde solo en los últimos tres años han invertido 15 millones, manteniendo más de 40 empleos directos, que suben al centenar en momentos puntuales de campaña.

Padre e hijo se miran con incredulidad cuando hablan de que el año próximo verán todas las obras acabadas, tras concluir el área de gestión de residuos y el punto limpio de la bodega, configurando toda la zona de gestión agrícola con la misma pulcritud que se trabaja en la bodega, argumentan.

El amo de las rosas (y las espinas)

El País (sección economía) - 3 horas 47 mins ago

Sai Ramakrishna Karuturi es el amo de las rosas del mundo, pero también de sus espinas. Al menos el 9% de las que se venden en la Unión Europea procede de sus plantaciones de África e India. En total tiene una capacidad de producción anual de 555 millones de tallos. Una cifra ingente que revela la ambición de este ingeniero industrial indio metido en los pagos de la agricultura. Sin embargo, esa misma ambición es la que le ha valido ser señalado por algunas organizaciones no gubernamentales como uno de los principales acaparadores de tierras de África. Y su empresa, Karuturi Global, está en el centro de la desconfianza de organizaciones ecologistas y de derechos de los trabajadores, que ponen en duda tanto su relación con la naturaleza como con sus empleados.

Nadie imaginó que Karuturi, a pesar de ser un estudiante de mérito, iba a llegar tan lejos cuando en 1996 se hizo con 10 hectáreas en Bangalore (India) para plantar rosas. No era una tierra especialmente propicia, pero tenía una gran virtud: estaba cerca del aeropuerto y en poco tiempo podía distribuir su producto. Algo básico cuando se quiere hacer negocio con la flor cortada. Después arrendaría tierras en Kenia (154 hectáreas) y Etiopía (125 hectáreas). Y pronto fue conocido como el rey de las rosas de India. Forbes y The New York Times glosaron su historia de éxito.

Pero el mundo se le quedaba pequeño, y en 2007 y 2008, a raíz de la crisis alimentaria, comenzó a expandirse de la floricultura a la producción de alimentos. “Su estrategia fue establecer operaciones agrícolas en más de un millón de hectáreas —sobre todo en África oriental y del sur— con el fin de producir maíz, arroz, caña de azúcar y palma aceitera para los mercados internacionales”, detalla Henk Hobbelink, coordinador de la ONG Grain.

En concreto se fijó en Etiopía, un país que ha sufrido grandes hambrunas. En 2009 arrendó 10.700 hectáreas en Bako para cultivar maíz, arroz y verduras. Y un año después incorporó 300.000 hectáreas en Gambela.

Si analizamos los números, se entiende por qué Karuturi llama “oro verde” a la agricultura en África. Cada hectárea de arroz en Gambela le reporta, según Grain, 660 dólares (507 euros) de beneficios al año, mientras que solo tiene que afrontar un gasto de 46 dólares (35 euros), que incluye el alquiler de la tierra, el uso del agua y los salarios de los trabajadores. “Al ser una industria intensiva en mano de obra, las empresas buscan el margen cultivando en países con muy bajos sueldos”, reflexiona Gustavo Duch, coordinador de la publicación Soberanía alimentaria. ¿Resultado? Los costes laborales de una rosa suponen menos de 0,03 céntimos de euro por tallo.

Con esta ecuación de gastos y beneficios, al empresario indio le cuadran las cuentas. “El año que viene produciremos en Etiopía un millón de toneladas de cereales, 200.000 de azúcar y 100.000 de aceite”, señalaba a la agencia Reuters. Si este crecimiento se mantiene, se podría convertir en uno de los 10 mayores productores de alimentos del mundo.

Pero esa flor también tiene sus espinas. “Muchos supermercados en Inglaterra no compran rosas etíopes porque tienen una regulación [medioambiental y laboral] laxa”, explica Christopher Woodward, director del Museo Botánico de Londres. “Mi opinión es que no se deberían importar rosas que no estén acreditadas por certificadores de comercio justo”.

Otras dudas proceden de su política laboral. Para atender una demanda creciente, no ha dudado en contratar de forma directa a cientos de agricultores indios para sus campos de Gambela, contraviniendo las leyes de inmigración del país. Enterado el Gobierno etíope, los devolvió a la India. Acorde con un trabajo de Human Rights Watch de 2012, Addis Abeba está reubicando a miles de personas de Gambela occidental en nuevos poblados que carecen de alimentos, tierras de cultivo e instalaciones sanitarias para dejar espacio a proyectos agrícolas a gran escala de inversores extranjeros, incluidos los de Karuturi. El empresario calificaba este informe en la edición india de The Wall Street Journal de “bazofia” y de ser una “visión occidental llena de prejuicios”.

Pero le siguen lloviendo los clavos. El fisco keniano acaba de declarar culpable a Karuturi Global de un delito de evasión de impuestos. “El método que usaban para hacerlo se llama precio de transferencia. La compañía vendía las flores a su propia filial en Dubai (un paraíso fiscal) a un precio por debajo del de mercado. Y esta división las revendía al precio real, lo cual significa que los beneficios de las flores cultivadas en Kenia terminaban en Dubai”, relata Kristina Fröberg, experta de la organización no gubernamental sueca Forum Syd. Actitudes de esta naturaleza encienden las críticas. “Compañías como Karuturi están desangrando África”, asegura Attiya Waris, profesora de derecho fiscal en la Universidad de Nairobi. “La manipulación de los precios de transferencia le roba a los trabajadores y ciudadanos de Kenia el acceso a una buena educación pública, la atención a la salud y un medio ambiente limpio”.

Tantas malas noticias se reflejan en la compañía, cuyo elevado endeudamiento (140 millones de dólares, según la firma de rating ICRA) lleva meses lastrando la acción. Karuturi ha probado varias soluciones. La agencia Bloomberg comentó en marzo que buscaba “cientos de millones de dólares” de inversión de un fondo soberano desconocido después de que un banco de negocios, también innominado, le negara un préstamo. Las últimas informaciones hablan de que este mes podría plantear una opa de exclusión y dejar la Bolsa.

Seat pone una pica en América

El País (sección economía) - 3 horas 47 mins ago

Los conductores mexicanos que enciendan el navegador del nuevo Seat León y elijan la opción en español se encontrarán una voz familiar con expresiones adaptadas a ese lado del Atlántico. El hecho, que puede pasar desapercibido para muchos, es un indicio de hacia dónde tiene puesta la vista la compañía española: México es un mercado prioritario en sus objetivos de expansión y la empresa quiere cuidarlo mucho.

El pasado miércoles se presentó en Cancún ante la prensa local la última generación del León. El lanzamiento del automóvil, que llegará a los concesionarios en el mes de junio, es parte de la estrategia de la compañía para afianzar su posición en México, principal destino americano de sus exportaciones y el ejemplo a seguir para otros lugares en América Latina. Desde la marca española aseguran que la consolidación en el país es una apuesta clave para el crecimiento y la internacionalización de la compañía y marcan México como el principal foco de expansión fuera de Europa junto con el norte de África.

México es el país de América que más volumen tiene para Seat. Los números de los dos últimos años muestran un fuerte crecimiento del negocio de la compañía en este mercado, con un aumento del 60% de las ventas. El año pasado se vendieron 21.114 unidades en los concesionarios del país. “Y tenemos metas igual de ambiciosas para 2013”, explica Edgar Estrada, director de Seat en México. “En lo que llevamos de año hemos crecido a un ritmo cercano al 9% y estamos entre las 10 marcas más vendidas en México”, asegura. Los primeros coches Seat llegaron en 2001, pero ha sido especialmente en los tres últimos años cuando se ha impulsado este mercado.

La última generación del León de cinco puertas y la llegada de su variante de tres —que comenzará a venderse en el último trimestre del año— constituyen la gran baza en la que confía la compañía para seguir abriéndose un hueco entre los conductores mexicanos. Estos dos modelos se unirán a los otros que ya pueden comprarse en los concesionarios: el Ibiza de tres y cinco puertas, el nuevo Toledo, la anterior generación del León y el Altea XL y Freetrack.

“Este es el tercer mayor mercado automovilístico de todo el continente, y para la matriz española es muy importante que siga consolidándose como uno de los principales destinos de sus vehículos”, asegura el presidente de Seat México. Las compañías de automóviles tienen sus ojos puestos en los consumidores del país, que no paran de crecer. Según los datos de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA), durante 2012 se vendieron casi un millón de coches, lo que supone un incremento del 9% respecto al año anterior. En América, solo se superó esa cifra en Estados Unidos y Brasil. A pesar del crecimiento, las ventas continúan estando en niveles inferiores a antes de la crisis: el año pasado se vendieron un 10% menos de unidades que en 2007.

Los números de Seat en el país azteca el año pasado quedan lejos de su principal mercado, Alemania, donde se vendieron el triple de unidades (63.717). Pero no son nada desdeñables si se analizan en conjunto: en 2012 fue el quinto país con mayor distribución, por detrás de Alemania, España, Reino Unido, y muy cerca de Francia, y el principal mercado fuera de Europa.

Además de la comercialización de los nuevos modelos, la distribuidora mexicana reforzará su red de concesionarios como parte de su apuesta. Actualmente cuentan con medio centenar y espera abrir nuevos puntos de venta en los próximos meses. Aunque la compañía no concreta el número de aperturas previstas, sí adelanta que se producirán algunas en Estados donde no tienen presencia, como en el de Chiapas, donde tendrá lugar la próxima inauguración.

Los nuevos vehículos de Seat se fabricarán íntegramente en la planta catalana de Martorell y viajarán hasta el puerto mexicano de Veracruz. De hecho, esa ruta se ha reforzado para poder dar respuesta a la demanda del país norteamericano. “El esquema de negocio que maneja la compañía en el país es 100% de importación. A pesar de que México es un importante foco de producción de la industria automotriz, no existen planes de instalarse aquí para fabricar”, aclara Edgar Estrada. México es el octavo productor mundial de automóviles, y en su territorio hay factorías de Volkswagen, del mismo grupo empresarial que Seat. La mayor parte de la producción de la empresa se concentra en España, aunque también fabrica en Portugal, Eslovaquia y República Checa, en plantas integradas del Grupo Volkswagen.

La compañía española cuenta con una presencia “testimonial”, según indican fuentes de la marca, en otros países de América Latina como Colombia, Perú, Guatemala, Bolivia, El Salvador, Venezuela, República Dominicana y Panamá. Se trata de una comercialización puntual de centenares de vehículos. Desde la compañía reconocen que actualmente no existe un plan centrado en expandirse en el resto del continente como sí ocurre en el caso de México.

La proyección exterior es fundamental para la marca, que vende fuera de España el 83% de los vehículos que fabrica. Históricamente, sus focos se habían centrado en el mercado europeo. Pero la coyuntura económica y las ventajas que aporta el Tratado de Libre Comercio entre México y la UE han hecho que se lancen a la apertura de nuevos mercados, al descubrimiento de nuevos mundos.

“El futuro será controlado por las máquinas”

El País (sección economía) - 3 horas 47 mins ago

“Para entender la causa de las cosas”, el lema de la London School of Economics (LSE) parece ser también el que infunde la carrera académica del danés Carsten Sørensen, doctor en informática por la Universidad de Aalborg y profesor del departamento de managementde la escuela de negocios británica. Sørensen visitó Madrid la pasada semana para impartir una clase magistral en la fundación Ramón Areces sobre el futuro del mercado de trabajo.

Pregunta. Nombres como Thomas Friedman, de The New York Times, autor de Average is over, hablan del final de las oportunidades para el trabajador medio y señalan que la revolución digital solo deja espacio para los excelentes, los mejores.

Respuesta. Yo comparto la tesis defendida por Andrew McAfee y Erik Brynjolfsson, investigadores en el Massachusetts Institute of Technology (MIT) de Estados Unidos, en el libro Race against the machine. El futuro va a ser controlado por las máquinas, va a ser como enTerminator, porque es la única manera de que tengamos servicios de alta calidad, personalizados, a un coste cercano a cero. Los servicios tendrán que ser automatizados y de autoservicio. Eso significa que los trabajos que habrá en el futuro serán aquellos que sirvan a esta maquinaria, para ayudar a alimentar a las máquinas con nuevos servicios, descubrir nuevos servicios, definir nuevos servicios… Ello, por supuesto, crea un nuevo sector manufacturero, pero extremadamente especializado, de compañías muy pequeñas, con una maquinaria muy avanzada.

P. Pero el acceso a esos nuevos puestos estará reservado a aquellos con una alta formación y especialización.

R. Es claro que, independientemente del tipo de trabajos que haya, estos estarán relacionados con la innovación. También tenemos que adaptar nuestras expectativas. Es el argumento de Thomas Friedman. Ya no podemos dar por hecho que podemos aspirar a una vida de clase media. Incluso lo hablamos entre colegas. Si yo hubiese sido profesor de LSE hace 25 o 30 años me hubiese podido permitir una casa en Hampstead, (uno de los barrios más acomodados de Londres). Antes ser profesor de LSE significaba una vida de clase media-alta. Si la definición de clase obrera es que necesitas trabajar para subsistir y que no tienes suficientes ahorros como para dejar de trabajar con, por ejemplo, 50 años, entonces yo soy clase obrera.

P. Esta economía gobernada por las máquinas también genera desigualdades.

R. Una gran proporción de los trabajadores estará subempleada permanentemente. Trabajará menos horas de lo que le gustaría y será mucho más difícil conseguir un trabajo indefinido. La clase media sigue siendo nuestra aspiración, sin embargo, cada vez se aleja más.

P. Un argumento para ser optimista es que de la destrucción de empleo provocada por la economía digital surgirán nuevas industrias que crearán los millones de trabajos que los países occidentales necesitan con urgencia.

R. Las grandes compañías de esta nueva economía no tienen muchos empleados. Las cuatro grandes de Internet: Apple, Google, Facebook y Amazon tienen 219.191 empleados en conjunto, según Bloomberg. La mayor compañía automovilística de Europa, Volkswagen, tiene 552.425. La única esperanza entonces serían las pequeñas compañías. Que el ingenio humano genere nuevas actividades y empleos. El argumento tradicional de Schumpeter es que la destrucción creativa generará esos nuevos trabajos y, desde luego, llegarán. La cuestión es si serán suficientes.

P. ¿La Unión Europea está desatendiendo la importancia de este cambio en el mercado de trabajo?

R. Sí. Y una de las razones es que todavía no es considerado como un gran problema. Para mí es muy preocupante que ninguno de estos gigantes de la Red sea europeo. Internet es un entorno que tiende a generar ganadores absolutos, monopolios. Hay un buscador. Puede que tengas otras opciones, pero el mercado en Occidente lo tiene uno, Google. Estas plataformas son instrumentos de control. Es muy preocupante, pero yo no encuentro otra salida más que esperar lo mejor de la innovación y prepararnos para encontrar mecanismos de distribución.

P. ¿Cree que el Estado tiene un papel que jugar para moldear el mercado de trabajo y disminuir las cargas que exprimen los recursos de la clase media?

R. Hay cierto acuerdo en que el mercado de trabajo se polarizará en el futuro. Habría un grupo relativamente grande de gente con salarios bajos y un grupo relativamente pequeño que sería altamente recompensado. Como consecuencia de ello, la clase media sería vaciada. Malas noticias, porque ese colectivo, por su número y nivel de ingresos, es el que mantiene la base fiscal de nuestras sociedades, el Estado de bienestar.

P. Autores como Jeremy Rifkin sostienen que todavía es pronto para la economía digital, que estamos sentado las bases de un nuevo sistema económico en el que Internet es una pata, pero que falta construir una red energética paralela que ponga en marcha lo que él ha bautizado como la “tercera revolución industrial”.

R. El problema es la disociación entre la productividad y los salarios y el empleo. El argumento de Rifkin es que las tecnologías de la información serán al siglo XXI lo que la automoción, estandarización y distribución fueron al XX. Nos permite hacer todo tipo de productos con un altísimo nivel de calidad y personalización a muy bajo coste, pero necesitamos la automatización. La base de la clase media americana era el sector manufacturero, y es verdad que se generarán más servicios, pero la realidad es que cada vez más actividades están siendo automatizadas. No va a ser un futuro fácil.

El sector náutico pide un salvavidas

El País (sección economía) - 3 horas 47 mins ago

La industria náutica europea, líder mundial por su calidad, se va a pique si las autoridades comunitarias no toman rápidas medidas. El mercado interior es fuerte (48 millones de europeos practican actividades náuticas), pero la crisis ha hundido las ventas a la mitad, solo en sus dos primeros años, y ha puesto el mercado de segunda mano en manos de los bancos, que embargan por impagos embarcaciones compradas a crédito. La exportación sufre un calvario de normativas y aranceles en sus principales mercados, difíciles de superar para una industria de pymes. El sector se queja de que los países asiáticos venden barcos a mitad de precio e incumplen la normativa europea de seguridad y contaminación gracias a la escasa inspección. La situación española se agrava, a ojos de Bruselas, por una fiscalidad injustificada.

El dictamen Industrias náuticas: una transformación acelerada por la crisis, del Comité Económico y Social Europeo (CESE), consensuado con el sector, urge a adoptar una política común para defender una industria formada por 37.000 empresas que dan empleo directo a 234.000 personas y facturó 20.000 millones de euros en 2011. El coautor del dictamen, Patrizio Pesci, copresidente del Comité Consultivo de Transformaciones Industriales del CESE, ve el futuro incierto. “Antonio Tajani, responsable de Industria y Emprendimiento y vicepresidente de la Comisión Europea, nos ha garantizado defender la industria, y la Comisión nos ha prometido hacer un Libro Verde, pero la burocracia en Bruselas es desesperante y, mientras tanto, las empresas cierran o son compradas por los chinos”, explica Pesci.

La industria náutica mundial construye barcos bajo un enjambre de normativas. “Esto frena las exportaciones europeas a EE UU, que exige embarcaciones construidas bajo su normativa. Solo la multinacional francesa Groupe Beneteau puede cumplirlo fácilmente. El resto son pymes”, aclara Pesci. Astondoa, Rodman y Starfisher, los tres mayores astilleros españoles, “superan con mucha dificultad las exigencias del mercado estadounidense”, dice el secretario general de la Asociación Nacional de Empresas Náuticas (ANEN), Carlos Sanlorenzo.

Es indispensable invertir en productos innovadores, reducir los costes de producción, armonizar la normativa, hacer una marca europea y potenciar las ventas de forma conjunta. “Somos la primera potencia mundial, pero estamos perdiendo mercado a favor de Turquía y de los países asiáticos. Hay que hablar menos, y hacer una piña para defendernos ante ellos”, afirma Pesci. Europa, Norteamérica, Australia y Nueva Zelanda son los principales compradores de barcos europeos, y urge acudir a mercados emergentes con dinero. Brasil y China lo tienen, pero dan demasiados problemas. Brasil impone unos aranceles que llegan a doblar el precio de los barcos, y China exige a los astilleros la normativa técnica de los barcos adquiridos “para copiarlos al día siguiente”, según Pesci. “Debemos negociar las exportaciones de forma conjunta con normativa y marchamo europeo”, apostilla.

Los problemas de la náutica no se quedan en la industria. Alcanzan a 4.500 puertos deportivos con 1,75 millones de amarres. Una flota de 6,3 millones de barcos arrastra un enjambre de empresas de mantenimiento, servicios financieros y de seguros, escuelas o el propio turismo. Europa es el primer destino mundial para la navegación de recreo, con 66.000 kilómetros de costa, y solo el Mediterráneo concentra el 70% de la actividad chárter. Una maraña de tratamientos fiscales y normativas nacionales (licencias, matriculación, reglamentos de seguridad, fiscalidad, etcétera) complica el negocio hasta el paroxismo. “Tales diferencias de trato no existen para otros medios de transporte como el automóvil, el tren o el avión”, asegura Pesci.

Las industrias más afectadas son las de Italia y España. Rafael Rodríguez Valero, director general de la Marina Mercante, ha puesto manos a la obra para allanar el problema español. “Estamos desarrollando una normativa de construcción acorde a la realidad europea para facilitar la exportación, armonizando la legislación para potenciar el sector y negociando con Hacienda para quitar el impuesto de matriculación”, que asciende al 12% del precio de embarcaciones particulares con más de ocho metros de eslora y de yates chárter superiores a 15 metros, y solo lo tiene España dentro de la UE.

El sector español depende de ello. Solo la venta de embarcaciones ha caído más del 70%. La industria náutica, los puertos deportivos y la industria y el comercio auxiliares todavía facturan más de 18.000 millones de euros, aportan casi 1.000 millones de euros a la riqueza nacional y dan trabajo directo e inducido a 107.000 personas. “La industria náutica española es menor a la de otros países europeos con menos costa que España”, explica Joseph Santos, de la consultora Roland Berger. “Ponerla a la altura multiplicaría hasta por 10 su tamaño y abastecería a los astilleros convencionales que agonizan”.

Los ‘otros’ chicos de Baltimore

El País (sección economía) - 3 horas 47 mins ago

El éxito televisivo de The wire ha supuesto el descubrimiento de Baltimore para muchos espectadores. En la ficción, la serie retrata los bajos fondos de esta ciudad del Estado de Maryland (EE UU), pero, en el mundo real, la localidad está asociada a una de las mayores gestoras de fondos de todo el mundo: Legg Mason. Para hacerse una idea del tamaño de esta entidad basta con recordar que al cierre del primer trimestre del año manejaba activos por valor de 515.000 millones de euros, es decir, aproximadamente, la mitad del PIB español. A pesar de esta dimensión, el negocio de la compañía ha estado muy concentrado en EE UU y ahora quiere recuperar el tiempo perdido en el mercado europeo, donde gestoras rivales como Fidelity o Franklin Templeton le llevan años de ventaja.

Con esta vocación paneuropea, Legg Mason celebró esta semana en Londres su encuentro anual con clientes. En este evento, en el que estuvieron invitados varios medios de comunicación, entre ellos EL PAÍS, se respiraba optimismo en el equipo de la gestora. En octubre de 2012, el anterior consejero delegado, Mark Fetting, dejó el cargo, y Joe Sullivan lo ocupó de forma interina hasta que fue confirmado como máximo responsable en febrero de este año. La respuesta del mercado es una subida de las acciones de la gestora del 30% en los últimos cuatro meses. “Está claro que el relevo ha gustado a los inversores. El anterior consejero delegado era un financiero y el actual tiene un perfil mucho más comercial”, fue uno de los comentarios que se pudieron escuchar en los corrillos previos al evento.

En su intervención, Sullivan dejó claro que la apuesta por el Viejo Continente va en serio. “En medio de todos los retos que existen actualmente en Europa hay grandes oportunidades de inversión”, enfatizó este directivo que se mueve como pez en el agua en sus intervenciones públicas. El máximo responsable de Legg Mason defendió el modelo de negocio de la gestora como su principal atractivo. La compañía se organiza en torno a una serie de entidades afiliadas o boutiques especializadas en distintas estrategias de inversión. Entre estas filiales destacan Western AM (renta fija), Permal (fondos de hedge funds), Royce (pequeñas compañías), ClearBridge (renta variable), Brandywine (renta fija y variable) y Batterymarch (tácticas cuantitativas).

La compañía se fundó en 1899 y su crecimiento se aceleró especialmente desde mediados de la década de los años noventa del pasado siglo a través de una activa política de adquisiciones. En este sentido, y en un encuentro informal con periodistas, la noche anterior a la reunión con clientes, Sullivan no descató crecer en Europa a través de alguna compra si se presenta una buena oportunidad en cuanto a precio y si encaja con las necesidades de la gestora en el continente.

La presentación a clientes sirvió a los principales gestores de Legg Mason para transmirles su visión del mercado. El mensaje principal es que los inversores se encuentran ante un escenario inédito, condicionado por la ingente liquidez inyectada por los bancos centrales que está generando distorsiones en el precio de algunos activos, principalmente en renta fija, y en el que el crecimiento es sustancialmente desigual en función de la zona geográfica que se analice. En este escenario, la gestión activa, es decir, aquella que no se limita a replicar la evolución de los índices, sino a descubrir nichos de rentabilidad al margen del consenso, cobra cada vez más importancia.

Los tres grandes temas del momento desde el punto de vista de la inversión son, según Terry Johnson, responsable global de distribución de la gestora, la preservación de capital, la captura de rentabilidad y la búsqueda de crecimiento a largo plazo. “La gente busca nuevas cosas con respecto a los objetivos previos al estallido de la crisis y demanda nuevas vías para lograr esos objetivos. Hay un gran salto entre los retornos que se esperan y los que finalmente se consiguen”, señaló. “La inflación, aunque no está desbocada, sí se está comiendo las rentabilidades que proporciona la liquidez. Los inversores necesitan superar su aversión al riesgo para alcanzar metas que a veces son conflictivas”, añadió Johnson.

El encargado de dibujar el panorama macroeconómico y las previsiones generales de Legg Mason fue el presidente y jefe de inversiones de Permal, Isaac Souede, que empezó su intervención citando a John M. Keynes: “Cuando los hechos cambian, yo cambio mis opiniones. ¿Qué hace usted, señor?”. Su teoría es que las cosas han cambiado mucho desde el estallido de la crisis financiera y, por tanto, hay que cambiar la forma de leer los activos y acomodar a estas modificaciones las estrategias de inversión.

“El potencial de crecimiento de EE UU está siendo subestimado. Un aspecto clave es que, en pocos años, el país puede ser independiente energéticamente. Además, su economía está recibiendo una serie de ayudas inesperadas. Por un lado, la política de Japón fortalece el dólar y reduce el riesgo inflacionista. También frena el impacto que tendría un crecimiento de los precios con tanta liquidez la desaceleración de China y su menor demanda de materias primas. Además, la climatología ha incrementado la producción de alimentos este año en EE UU”, subrayó Soudee. Todos estos aspectos, en su opinión, quitan presión a la Reserva Federal, que podrá ir retirando los estímulos de una forma gradual.

En el caso de Europa, el experto de Permal es mucho más cauteloso. “La Unión Europea ha aplicado una estrategia diferente que no ha funcionado allí donde es más necesario: el empleo. La necesidad de actuar es cada vez más urgente. Alemania no puede estar tranquila, ya que el 70% de sus exportaciones las compran sus socios europeos. Además, su principal enemigo comercial, Japón, es ahora mucho más competitivo, gracias a las exportaciones”. Soudee cree que la recuperación financiera en Europa está ya en marcha, “pero la económica todavía no ha empezado”.

Este experto llamó la atención sobre dos factores. Por un lado, el hecho de que el largo periodo con baja volatilidad en el mercado de divisas ha terminado. Por otro, que los mercados y los activos ya no se mueven de una forma tan correlacionada como hace unos años.